Encuentros entre líneas: Hacia los infiernos de Dante

Notes

entre líneas, infiernos de Dante, artista venezolano, Ricardo García

El artista venezolano Ricardo García exhibe en el Museo de Arte Contemporáneo la muestra “Dante soy yo” desde el pasado mes de octubre hasta marzo de este año

El 16 de octubre del año pasado se inauguró en la sala 8 del Museo de Arte Contemporáneo, Dante soy yo. La obra, porque su creador así la ha llamado en lugar de serie, se compone de varias piezas que llevan al espectador a un viaje hacia los infiernos de Dante.

Nueve pinturas y nueve grabados de gran medida intentan recrear, de alguna manera, la visión de Ricardo García inspirada en el reconocido clásico de la literatura, la Divina comedia. Aunque no se siga paso por paso –el tamaño de la sala no permitió colocar las 18 piezas que integran toda la obra–, el espectador se consigue inmerso en los oscuros caminos que conducen a los nueve círculos y, junto a Virgilio, se vuelve un testigo más de los horrores y demonios que anteceden el encuentro con el señor de las tinieblas.

Ante “Las puertas de Dite”, en el sexto círculo del infierno, a medio camino, Virgilio nos observa –al espectador en el papel de Dante–detenido por los demonios: “Más de mil diablos vi sobre las puertas,/ caían de lo alto y demandaban / airados: ¿quién es este que sin muerte,/ va por el reino de la muerta gente?” (D. Alighieri). Roja por las llamas del infierno, es esta pieza, más que ninguna otra, la que nos absorbe en el recorrido.

Es una senda sin orden preestablecido, pero que sigue una tácita dirección. Es el espectador quien debe decidir el camino a seguir, reconociendo dentro de la detallada pintura de García a los personajes de nuestro tiempo. Los propios demonios de una realidad corrupta. Igual que Dante, nos enfrentamos a nuestros propios temores y pecados. “Es un juego de poder y política más que un juego religioso –interpreta el artista–. Es, de alguna manera, el llamado que hago a esta sociedad quebradiza y a quienes la vivimos día a día”.

Dante soy yo comenzó a gestarse a finales de 2011 cuando el artista relee el clásico de Alighieri y trabaja su interpretación: “Al principio iba a ser una sola obra, pero me di cuenta de que el material me daba para plantear un políptico, un cuadro al lado de otro que finalmente haga entender la secuencia como un todo. Así como no mutilas un capítulo de una novela, esta obra más allá de la suma de sus partes”.

Desde las pinturas en las que se recorre el infierno hasta los grabados que intentan recrear la pena eterna, los castigos y el sufrimiento al que son sometidos los (no)vivos en el infierno, esta muestra de Ricardo García es un espejo de nuestro caos. Las bestias híbridas que recuerdan a los originales de Gustave Doré (1832-1883) y los personajes históricos graciosamente escondidos entre los demonios pintados no son más que las referencias a nuestro propio presente, a ese infierno que los (no)muertos hemos de recorrer en este –no tan eterno– tránsito por la vida.

Más que un llamado, Dante soy yo es una razón para descubrir la visión del artista sobre nuestros códigos actuales. Y, a partir de ellos, García invita al espectador a formar una propia interpretación de los infiernos de Dante.

Fuente El Nacional

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