Jardín Baobab, un monumento a la conservación en el oeste de Maracaibo

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Jardín Baobab, monumento, conservación, Maracaibo, Venezuela

Entrar al jardín Baobab es como ponerse en contacto con la jungla en la ciudad, es un ambiente que deslumbra con sus tesoros verdes, con el canto de las aves y el aroma a vegetación. La experiencia de conocerlo deja maravillado a quienes adoren la naturaleza.

A ello se suma el amor infinito que sus propietarios profesan por el medio ambiente dedicando paciencia y trabajo a su creación, cuidado y mucho dinero en la conservación, actos y sentimientos que se aprecian en cada uno de los rincones de este exuberante lugar, escondido en las afueras de Maracaibo.

Tal vez muy pocos tienen el privilegio de conocerlo pues, hasta el año pasado, este paraíso vegetal, oculto al oeste de la ciudad, estaba circunscrito a un entorno familiar desde 1950 cuando comenzó a ser habitado por la familia Nava, fundadora del, para entonces, hato Táriba, cuyas tierras se dedicaban al cultivo. Actualmente bordea el lado occidental de las barriadas El Marite y La Musical, en la periferia del municipio. Se llega  conduciendo por la vía El Marite, pasando Las Tuberías, a 200 metros del colegio Marcial Hernández, en la parroquia Venancio Pulgar.

Un imponente árbol baobab, que un familiar de Marcial Nava, padre de la familia, trajo de África oriental a principios de 1970, y que desde el año 2.000 da nombre al jardín, abre sus enormes brazos para ofrecer la bienvenida a propios y extraños.

Hay otros seis ejemplares de esta planta dispersos en el hermoso pulmón vegetal. Con casi cinco décadas, estos gigantes apenas son unos bebés pues alcanzan su adultez a los 200 años y llegan a vivir 3 milenios.

Hortencia Nava, una de las propietarias, explicó que el origen del jardín en sí, se remonta a principios del siglo antepasado cuando su papá viajaba mucho y traía plantas de todo cuanto país visitaba.

“Nació como una casa familiar cualquiera y a medida que avanzaba el tiempo iba creciendo el jardín. Los baobab germinaron aquí de unas semillas que mi prima, Haidee Villasmil, trajo de Mombasa, Kenia, extraídas del excremento de un elefante”, explica.

Sostuvo que de esos retoños se donó una al Jardín Botánico, otra al Polideportivo de Maracaibo y una tercera al Paseo del Lago donde subsisten . El resto crece en el jardín como uno de los tesoros más preciados.

Estos colosos son los árboles más emblemáticos del lugar, pero existe otra inmensa variedad de plantas exóticas entre las que se cuentan orquídeas, palmeras, bromelias, bambú (verde y amarillo), lirios, algunas especies xerófilas y muchas más, todo lo cual configura un espectacular escenario, panacea de los más exquisitos gustos por la naturaleza y de los fotógrafos especializados en estos ambientes.

“El año pasado, debido a los altos costos para su mantenimiento, decidimos abrir el jardín a otras actividades generadoras de ingresos para el autofinanciamiento. Por los momentos está disponible para sesiones de fotografías y celebración de bodas solamente, pero aspiramos, en  un mediano o largo plazo, ponerlo a disposición de otras labores en pro de la conservación ambiental, siempre que se garantice su integridad”, acotó Nava.

Este ambiente está complementado con un gran número de aves, guacamayas principalmente, que deambulan libremente por la vegetación y armazones diseñados especialmente para ellas donde viven y se alimentan.

“Todas son aves rescatadas del cautiverio, que la Guardia Nacional trae acá donde se les brindan  los cuidados que requieran. La mayoría llegan heridas y mal nutridas, con patas y alas rotas. Aquí las curamos y le hacemos una readaptación a su alimentación natural de frutas, principalmente. También tenemos hicoteas y algunos flamencos, que llegaron en situación similar”, agrega Hortencia.

Una valiosa colección de antigüedades insertadas armoniosamente entre la vegetación y la vieja casa familiar, esculturas originales traídas de Europa y otras de artistas criollos, más una variedad de microescenarios para las poses de fotografías construidos con objetos reciclados diversos, entre los que se cuentan escombros del viejo barrio El Saladillo, condensan un espacio único, de belleza infinita, que merece su preservación.

Para mayor información puede comunicarse al número 0414-6433071 o al correo jardinesbaobab@gmail.com

Fuente Panorama

Jardín Baobab, monumento, conservación, Maracaibo, Venezuela