A un debate en la Eurocámara llegó una vez más la larga crisis venezolana. Esta vez, sin embargo, la situación del país caribeño es un espejo en el que mirarse.
«Estamos ante un delicado punto de inflexión»: así calificó la Alta Representante de la Política Exterior de la Unión Europea, Kaja Kallas, la situación en Venezuela. A la vez que asegura el apoyo europeo a una transición democrática con elecciones decididas por los venezolanos, la diplomática europea recuerda que Nicolás Maduro estaba ilegalmente en el poder, aunque esto no es justificación para no respetar el derecho internacional y la Carta de Naciones Unidas.
¿Expresó rechazo a lo que puede calificarse una invasión de Estados Unidos para tomar el control sobre los recursos del país? No. Entonces, ¿tiene aún sentido invocar la Carta de Naciones Unidas? Entre las posiciones en la Eurocámara, normalmente variopintas, ¿no ha habido en ello un mínimo consenso? «Es uno de los puntos por los cuales no hubo resolución conjunta», responde a DW Davor Ivo Stier, eurodiputado por Croacia e integrante de la Asamblea EuroLatinoamericana (EUROLAT).

No obstante, «sí hay acuerdo, en cuanto a que evidentemente Maduro ha sido un dictador y ningún demócrata lamenta su caída. Luego de tantas resoluciones que hemos tenido ya sobre Venezuela ―la última reconociendo a Edmundo González Urrutia como presidente electo―, un nuevo pronunciamiento no iba a aportar a una situación que, como bien sabemos, es de lo más fluida», explica Stier, del Partido Popular Europeo, el mayor del hemiciclo.
Stier hace alusión a la colaboración actual de Delcy Rodríguez con el Gobierno de Estados Unidos. «Nuestra insistencia es en que la transición sería realmente democrática si se incluye a aquellos que ganaron las elecciones en 2024, es decir, a Edmundo Gonzalez Urrutia y María Corina Machado«, resalta.
Derecho internacional, ¿protección o excusa?
Con respecto a la Carta de Naciones Unidas, Udo Bullmann, portavoz de políticas de desarrollo del bloque socialdemócrata, comenta a DW: «Un ataque militar contra Venezuela sin mandato de las Naciones Unidas constituye una clara violación del derecho internacional y supone una peligrosa ruptura del orden internacional. Es cierto que el autócrata Maduro gobernó Venezuela con represión y violencia, pero eso no justifica en modo alguno la intervención militar del Gobierno de Trump, contraria al derecho internacional. Ni los gobernantes autoritarios del país ni los poderosos de fuera pueden beneficiarse de las mayores reservas de petróleo del mundo a costa de la población venezolana».
Pero, teniendo en cuenta que sobre Colombia, México, Cuba y ahora también sobre Groenlandia pende la amenaza de una intervención militar como la de Venezuela, ¿por qué no hay una defensa generalizada del derecho internacional?
«Los que se rasgan las vestiduras son los últimos que pueden hablar del derecho internacional, cuando no hicieron absolutamente nada para la protección de los derechos humanos de los venezolanos», responde Stier, recordando los compromisos internacionales de los Estados, incluyendo la Declaración sobre Derechos Humanos. Y si bien lo de Maduro era una dictadura, eso no justifica ni da vía libre a una superpotencia para intervenir y no atenerse a las normas del derecho internacional. Por otro lado, el derecho internacional no puede ser la excusa para que la comunidad internacional, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, no haga nada ante la violación sistemática de derechos, con más de ocho millones de exiliados y emigrados, con centenares de presos políticos», afirma Stier, recalcando que la comunidad internacional le falló al pueblo de Venezuela.
¿Y Groenlandia? ¿Y Colombia? «Hay una gran diferencia entre Groenlandia y Venezuela. En Groenlandia, con su autonomía bajo la corona danesa, los ciudadanos eligen libremente a sus representantes. Colombia también es muy diferente: hay un Gobierno que puede no ser del gusto de la Administración norteamericana, pero que tiene una absoluta legitimidad democrática. En unos meses, los ciudadanos colombianos tendrán la oportunidad de elegir nuevamente a sus autoridades y obviamente hay que respetar ese proceso democrático sin intervenciones del exterior», responde Davor Ivo Stier.
¿A unos, condena; a otros, comprensión?
Como fuere, en el espectro político europeo, no faltan quienes apuntan a estas diferenciaciones y las resumen en una política de doble rasero de la Unión Europea. Ambos políticos entrevistados por DW advierten de equiparar la invasión de Ucrania, la de Gaza o la de Venezuela, cada una con contextos históricos, políticos y sociales que difieren considerablemente. «Lo qué si hay en común es que están dirigidas por gobernantes populistas que no tienen en cuenta ni a su población ni a la comunidad internacional. Quieren, ante todo, satisfacer su egocéntrica sed de poder», enfatiza Udo Bullmann.

En esta situación, y con amenazas tanto sobre América Latina y el Caribe como sobre territorio europeo, ¿qué rol debe asumir la Unión Europea? «Europa tiene herramientas potentes. Ahora, tiene la oportunidad de crear una alternativa real en la escena mundial para establecer asociaciones duraderas, defender el derecho internacional y el comercio basado en normas que combata el flagelo de la desigualdad», responde Udo Bullmann.
«Si se trata de la seguridad común del Atlántico Norte, hay que dejar claro firmemente que estamos dispuestos a cooperar en todo lo que sea necesario, pero no a través del chantaje. Y a los países latinoamericanos y caribeños hay que enviarles el mensaje claro de que nuestra vocación de tener una alianza estratégica sigue en pie», responde Stier que, alejándose de la Doctrina Monroe, prefiere la doctrina del canciller argentino Luis María Drago, que en 1902 ya promovía la no intervención.
