¿Dónde está el relevo olímpico?

¿Dónde está el relevo olímpico?

Venezuela celebró en los Juegos de Río de Janeiro su mejor actuación olímpica en 18 apariciones con una presea de plata, de Yulimar Rojas, y 2 de bronce, de Yoel Finol y Stefany Hernández, en un ciclo que vio pasar por el despacho de La Vega a 5 ministros. La dirigencia deportiva apuesta por ir a Tokio 2020 con más de 100 atletas y 43 de ellos compitieron en Brasil. El resto podría salir de quienes despunten en los Juegos Bolivarianos de Santa Marta 2017 y los Juegos Olímpicos de la Juventud de Buenos Aires 2018. Con la despedida de figuras como Albert Subirats, Andreína Pinto y Silvio Fernández en puertas, ¿quién tomará el testigo en el deporte nacional?

La bandera olímpica llegó el miércoles a Tokio, sede de los Juegos de 2020, como símbolo de que el nuevo ciclo ha comenzado. Venezuela tuvo en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro razones para celebrar, pero clausurada la contienda llegó el momento de ver hacia adelante.

¿Qué puede esperar la delegación vinotinto en la cita japonesa? Tal vez parezca prematura semejante interrogante si se toma en cuenta que faltan 1.400 días para la inauguración de los próximos Juegos, pero la dirigencia deportiva nacional considera que el trabajo que despejará esa incógnita comenzará pronto.

“Llegando a Caracas debemos debatir sobre el deporte venezolano y la ruta a Tokio 2020”, prometió el presidente del Instituto Nacional del Deporte, Pedro Infante, antes de partir de Río.

Infante parece tener claro el protocolo que debe seguirse. Asegura que la base de la labor estará en involucrar de manera protagónica las Ciencias Aplicadas al Deporte: “Si estructuramos el trabajo sobre la base de la planificación y la ciencia, en Tokio tendremos más de 100 clasificados”.

“Vamos a fondo con la aplicación de la biomecánica y la tecnología, y a optimizar la administración de los recursos, que están garantizados. Debe haber una administración coherente y transparente. En la medida en que eso pasa, cada uno hace su trabajo y los resultados se dan”, enumeró Infante los elementos que harían de Venezuela una delegación más exitosa en los eventos por venir. “El Plan Nacional del Deporte debe tener tres ciclos: 2020, 2024 y 2028”.

De los 87 atletas que Venezuela llevó a los primeros Juegos Olímpicos de Suramérica, 43 –con un promedio de 26 años de edad– podrían estar presentes en Tokio. 25 (con promedio de 23 años de edad) pueden llegar más allá, a la cita de 2024.

Dos de los tres medallistas en la competencia brasileña, el boxeador Yoel Finol, de 19 años de edad, y la saltadora Yulimar Rojas, de 20 años, debutantes en citas olímpicas, pertenecen a este último grupo. Los tres brindan esperanza de estar en Japón para disputar otra presea.

La ciclista de BMX Stefany Hernández, que compitió en Londres 2012, tiene 26 años de edad y apuesta por el desquite en el próximo ciclo, empecinada en conseguir un oro. Con Finol el mayor reto puede ser convencerlo de que se mantenga en el amateur y no salte al pugilismo profesional.

“En la vía a Tokio tenemos un salto y unas bases sólidas, que es nuestra juventud”, declaró esta semana Eduardo Álvarez, presidente del Comité Olímpico Venezolano, en un programa de televisión. “Todos estos muchachos de 19 a 24 años van a repetir en los próximos Juegos Olímpicos y serán posiblemente medallistas porque tienen un gran bagaje”.

Otras promesas. No menos importantes en la proyección que deberán hacer los dirigentes del deporte nacional son los atletas que estuvieron a punto de sorprender con una visita al podio, que no estaba en los pronósticos, y que perdieron la medalla por poco margen.

Entre ellos figuran los luchadores Betzabeth Argüello y Pedro Ceballos (24 y 26 años de edad, respectivamente) y el taekwondista Edgar Contreras (de 24 años). Todos ocuparon el quinto lugar en sus categorías y regresaron con un diploma olímpico.

El relevo de la delegación venezolana está en manos de jóvenes que en estos juegos no pudieron mostrarse, como la garrochista caraqueña Robeilys Peinado, de 18 años de edad, fuera de competencia por una lesión en los entrenamientos horas antes de la prueba.

También de otros como el nadador Carlos Claverie, que con 19 años de edad batió el récord nacional y se metió a semifinales en 200 metros pecho, y el ciclista de BMX Jefferson Milano. El caraqueño Milano, de 20 años, clasificó a los juegos sin grandes titulares y llegó hasta las semifinales de la prueba en Deodoro. Tras de Claverie, se apuntan entre las promesas de la natación los juveniles Andrea Santander, Robinson Molina y Alberto Mestre, jr.

Hay dos competencias cruciales para conocer el grueso de los aspirantes venezolanos a desfilar en la ceremonia inaugural de Tokio: los Juegos Bolivarianos de Santa Marta, del 11 al 25 de noviembre de 2017, y los Juegos Olímpicos de la Juventud, que se disputarán en Buenos Aires en octubre de 2018.

En el IND esperan que buena parte del grupo que viaje a ambas pruebas provenga de las Escuelas de Talento Deportivo –Yulimar Rojas salió de una de estas, en Anzoátegui, donde se crió– y del Programa Nacional de Masificación Deportiva.

Ver a los vecinos. Venezuela festejó en Río de Janeiro su mejor actuación histórica en 18 apariciones en Juegos Olímpicos en un ciclo por el que desfilaron 5 ministros en el despacho de La Vega.

La medalla de plata de Rojas y las de bronce de Finol y Hernández superaron la cosecha de tres preseas bronceadas de Los Ángeles 1984, máxima conquista vinotinto. Sin embargo, no se alcanzaron las proyecciones de cinco metales que había hecho el COV.

En el camino se quedó la espada masculina, que en individual regresó con las manos vacías y por equipos ocupó el octavo lugar, con un diploma de los nueve que conquistó la delegación.

Los otros diplomas fueron de Argüello, Ceballos, Contreras, la velocidad por equipos del ciclismo de pista (promedio de 28 años de edad), la pesista Yaniuska Espinosa (29 años), el boxeador Gabriel Maestre (29 años) y dos para la gimnasta Jessica López (30 años), en su mejor forma competitiva y que todavía no decide si seguirá activa.

Un diploma es un reconocimiento a los atletas que ocupan del cuarto al octavo lugar. Se entregaron por primera vez en la edición de Londres 1948, cuando era solo hasta el sexto escaño. La premiación se amplió hasta el octavo puesto en Los Ángeles 1984.

El botín dejó a Venezuela en el puesto 65 del medallero de los Juegos de Río, como cuarto mejor país de Suramérica detrás Brasil (19 medallas, 7 doradas), Colombia (8 y 3) y Argentina (4 y 3). ¿Qué hacer para acercarse a las referencias continentales?

“Todos los involucrados en el sistema deportivo nacional tenemos que hacer lo que nos toca para romper el techo en que se estancó el deporte venezolano”, apuntó Infante en su balance final de los Juegos. “Hay indicios claros de que lo estamos logrando con esta actuación. Se empieza a dibujar el panorama y el camino que tomará la Venezuela potencia deportiva”.

Infante aseguró que hay 15 disciplinas priorizadas en el área de tiempo y marca (como atletismo y natación), deportes de combate (boxeo, principalmente), arte competitivo (gimnasia) y deportes con pelota (baloncesto, voleibol y balonmano).

Establecer prioridades resultó para Colombia, que tras el fracaso que sufrió en los Juegos de Atlanta 1996 reordenó sus estructuras y redistribuyó su inversión deportiva.

“El error al principio fue que queríamos apuntarle a todo, después priorizamos deportes en los que Colombia tenía potencial”, recordó Baltazar Medina, presidente del COC, a El Mercurio. “Los resultados internacionales mostraban que ese era el camino para impulsar la participación del país y se empezó a trabajar con mucho énfasis en el ciclismo, boxeo y levantamiento de pesas, sin dejar de apoyar otros deportes”.

Hay un factor clave para analizar el resultado de Venezuela en los Juegos Olímpicos de Río y prever lo que sucederá en el ciclo a Tokio. El trabajo fuerte de la ruta de clasificación y preparación fue un proyecto de un año, que comenzó un mes después de los Panamericanos de Toronto 2015 tras una evaluación crítica de la decepción sufrida.

Queda ver qué tan lejos podrá llegar la delegación vinotinto en Tokio si el proyecto se establece por cuatro años y con rigurosidad, independientemente de quién ocupe los cargos. En la continuidad estará la clave.

El boxeo toma

un segundo aire

De las 12 medallas oficiales que exhibía Venezuela en su palmarés antes de los Juegos Olímpicos de Río, el boxeo había aportado 5. Desde el oro de Francisco “Morochito” Rodríguez, el único vinotinto hasta 2012, pasando por las platas de Pedro Gamarro y Bernardo Piñango y los bronces de Omar Catarí y Marcelino Bolívar, fue el pugilismo la disciplina que más satisfacciones dio en citas olímpicas. Luego llegó una sequía de 32 años que rompió el merideño Yoel Finol con su sorpresivo bronce en los 52 kilogramos de Río para compensar la caída de Gabriel Maestre, llamado a subir al podio y que se quedó en el camino. Buena parte del éxito de Finol se debe a la formación del equipo Caciques de Venezuela y su inscripción desde 2014 en la Serie Mundial de Boxeo, lo que ha dado roce internacional y proyección a una camada que ronda los 25 años de edad en promedio y que promete más emociones.

La lucha

quiere más

Acudió a los Juegos de Río con 9 atletas, la segunda cifra más numerosa de representantes en la delegación vinotinto, después de los 15 del atletismo y sin contar los 12 del equipo de baloncesto. Representó un incremento con respecto a Londres 2012, cuando fueron con 8 gladiadores. En la Arena Carioca 3 del Parque Olímpico tuvieron días amargos (5 se despidieron en el primer combate en las jornadas iniciales) hasta que llegó la luz con los diplomas de Betzabeth Argüello y Pedro Ceballos, que por poco se convirtieron en medallas. Wuileixis Rivas, su principal figura, cayó en un cerrado combate tras meses de incertidumbre acerca de su participación en los juegos. La lucha demostró en Río 2016 que está para grandes cosas en el ciclo a Tokio 2020 si se cumple un trabajo continuado y se refuerza la inversión. El promedio de edad de los atletas olímpicos (27 años) así lo confirma.

El taekwondo

combate por volver

Fue una de las disciplinas más exitosas para Venezuela por casi 20 años, con 4 medallas, contando el oro de Arlindo Gouveia y el bronce de Adriana Carmona en Barcelona 1992, cuando era un deporte de exhibición. Las otras 2 preseas son oficiales, bronces de Carmona en Atenas 2004 y de Dalia Contreras en Pekín 2008. A la cita de Londres 2012 no llevó representante alguno, por la dificultad de adaptarse a la transición a los petos electrónicos. El ciclo a Río fue accidentado, con deficiencias en la dotación y la preparación, y aun así Edgar Contreras, sobrino de Dalia, logró sellar su pasaje como campeón del preolímpico mexicano. Tuvo actuación decorosa, con diploma olímpico que quedó a un triunfo de convertirse en la segunda medalla de la familia. La generación de relevo se prepara en Puerto La Cruz y espera salir fortalecida con la reciente creación de la Liga Nacional.

La natación

busca relevo

El anuncio del cercano adiós a las piscinas de la aragüeña Andreína Pinto y el carabobeño Albert Subirats, sus figuras más prominentes en los últimos años –tres Juegos Olímpicos una y finalista mundial y cuatro veces olímpico el otro– deja a la natación venezolana a la deriva, sin nombres relucientes tomando el relevo que dejaron el fallecido Rafael Vidal y Alberto Mestre. Cristian Quintero, de 24 años de edad, y Carlos Claverie, de 19 años, se destacaron en el reducido equipo de cuatro nadadores que fue a Río. Consiguieron récords nacionales y el pase a semifinales en 200 metros libre y 200 pecho, respectivamente. Tres de ellos esperan la oportunidad, los juveniles Andrea Santander, Robinson Molina y Alberto Mestre, hijo, de 17 años de edad, en la liga colegial estadounidense. Ninguno de ellos se ha probado en competencias adultas.

Juegos agridulces

para el ciclismo

Tuvo momentos agridulces en los Juegos Olímpicos de Río. La medalla de bronce de Stefany Hernández se daba por segura en las proyecciones por sus credenciales de campeona mundial en 2015, y la bolivarense cumplió, aunque no ha ocultado que aspiraba a más que escoltar a Mariana Pajón y a Alise Post en el podio. El equipo de velocidad del ciclismo de pista regresó con diploma olímpico gracias a su octavo lugar, pero no pudo mejorar sus tiempos. Hersony Canelón quedó lejos de la pelea por las medallas en las pruebas individuales. En la ruta solo Jennifer Cesar pudo completar su prueba, en el puesto 50. El campeón panamericano de Toronto Miguel Ubeto y Yonathan Monsalve se retiraron. Este último no compitió en la contrarreloj individual porque se presentó con una bicicleta cuyo manubrio no cumplía las medidas reglamentarias.

La esgrima

a revisión

La esgrima será uno de los primeros deportes que pasará a revisión en el balance final de Río 2016 que hagan los técnicos de la dirigencia deportiva. Ilusionada con el primer oro olímpico desde 1968, el de Rubén Limardo en Londres 2012, llegó con la ilusión de repetir podio en la espada masculina, al menos en la prueba por equipos. Con Silvio Fernández en pleno proceso de recuperación de una cirugía, y Limardo desconcertado por su inefectividad, la espada hizo aguas. Por equipos se despidió con diploma por su octavo lugar. Fue lo más prominente de la esgrima, que vio despedirse en sus primeros combates a Antonio Leal, Isis Giménez y Alejandra Benítez en ronda de 32. No hay generación de relevo a la vista en esta disciplina, que deberá esperar por otros nombres prominentes.

Rojas y Peinado

despuntan en atletismo

Yulimar Rojas está llamada a ocupar los titulares de prensa en los próximos cuatro años y deberá aprender a manejar las expectativas que ha generado. La caraqueña de 20 años de edad, criada en Puerto La Cruz, amenaza el reinado de Caterine Ibargéun en el salto triple mundial. Rojas fue la embajadora del atletismo venezolano en Río, que tuvo a Rosa Rodríguez como primera mujer finalista olímpica, que celebró el pase a semifinales de Nercelys Soto y que vio al relevo 4×400 imposibilitado de igualar su actuación en Londres. La garrochista Robeilys Peinado, campeona mundial juvenil y subcampeona mundial Sub20 y medallista de plata en Juegos Olímpicos Juveniles, despunta en la generación de relevo. María Simancas y Andrea Purica también se asoman.

Fuente El Nacional / El Nacional Web