Cosas que le suceden a un caraqueño cuando va a Paraguaná

Cosas que le suceden a un caraqueño cuando va a Paraguaná

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1. Llegas a una terminal de buses que parece un aeropuerto… O a un aeropuerto que parece una terminal de buses…

Es extraño: la terminal de buses es digna de una fotografía, pero en el aeropuerto no quieres ni sacar el teléfono.

Crédito: Memisa Blog

2. Comes iguana creyendo que es pollo.

Las empanadas de “pollo” que se venden en la mayoría de los pueblitos… ¡no siempre son de pollo! El sabor de la iguana se asemeja mucho… Y aunque parezca aterrador, en Paraguaná comen iguanas desde antes de la llegada de los españoles y todavía nadie se ha muerto por eso.

3. No dejas de asombrarte de que aquí hay chivos por todos lados.

No en vano les decimos “los come chivos” en la Capital. Ahora, esos que llaman “chivatos” si asustan… y aquí les pasan por un lado como si nada. “Esos chivos, ¿no cachan a la gente won?”

Crédito: paulodonnell

4. Y eventualmente descubres lo sabroso que logran preparar los platos con chivo por aquí.

5. Te miran feo cuando dices que el sambil de Caracas es más grande…

Y te responden algo como “Si sabejn que el sambil de chacao es el maj grande de todos, ¿pa’ qué tenejn’ que comparalo vojn?”

6. Solemos bromear con eso de “monte y culebra” hasta que alguien nos dice “Primo, ¡sea bienvenido al monte y la culebra!”.

Venir a vacacionar a algún pueblito de Paraguaná es hermoso, pero no hay que olvidar que gran parte de su fauna está compuesta por animalitos venenosos y ponzoñosos. Así que prepárense para ver escorpiones, ciempiés, tarántulas, serpientes y similares… En serio, ¡won eso asusta burda!

Crédito: Vía I love Punto Fijo

7. Y hasta nos dan miedo los “Cheveves”.

En Paraguaná dicen que son inofensivos, pero créanme que no quieren tener un saltamontes rojo gigante cerca.

Crédito: Vía I love Punto Fijo

8. Quizás te distraes y cometes el error de llamar “Coriano” a un Paraguanero…

¡No lo hagas! Les molesta muchísimo… Y hasta te pueden mandar de regreso pa’ Caracas.

9. Dudas al momento de comer datos.

Algo que siempre hacen los paraguaneros es decir que para poder comer los datos se debe sacar primero las semillas… ¡No es cierto! Sólo te están molestando. Cómetelos sin dudar, ¡son deliciosos!

Crédito: Vía I Love Punto Fijo

10. El reto de la Urupagua no puede faltar.

Ten cuidado cuando te den de probar la “Urupagua”: es realmente amargo. ¡Y los paraguaneros lo comen junto al café como si nada!

11. ¡Terminas ebrio gracias al Cocuy!

No importa qué tanto bebamos en la capital, ¡ese cocuy marea hasta a los más “machos”!

12. Aplicas el “Ta barato, dame 2”.

Muchos de los productos que se consiguen en Paraguaná tienen el precio de puerto libre, y resultan mucho más económicos que en la capital. Es realmente difícil no volverse loco comprando.

13. Descubres que eso de “la refinería más grande del mundo” es cierto… ¡Y asombroso!

Es difícil pasar frente al “CRP” y no querer tomarse una foto allí: es tan grande que hasta da miedo que esté tan cerca de la ciudad… Y mucho más después de la tragedia del año 2012.

14. Una obviedad: nos quejamos del calor.

Y no es para menos. Dejamos nuestros tan agradables 25º de Caracas, por la media de 40º de Paraguaná. Se puede traducir la experiencia en “Bicho hace burda e’ calor dígalo”.

15. En algún momento notas que Punto fijo no tiene curvas.

Punto fijo creció a lo largo de la costa y no hacia atrás, por eso da la impresión de no tener curvas, y sus autopistas -además de rectas- ¡son realmente largas! “Todo queda lejos”, ya lo notarás.

16. Tratas de hablar como paraguanero y te sale como “maracucho”.

La diferencia entre ambos acentos es mínima, no se trata de algo que se logra con facilidad. Los paraguaneros siempre se reirán de ti cuando trates de imitarlos y falles en el intento.

17. Te vuelves casi adicto al dulce de leche de cabra…

¡Y compras como mínimo una caja para llevar de regreso a Caracas!

Crédito: Vía I Love Punto Fijo

18. Los viejitos de la plaza te cuentan la historia del silbón y casi no puedes dormir cuando “lo escuchas lejos”.

La historia del silbón dice que este ser arrastra huesos a mitad de la noche por la sabana, con su particular silbido que te eriza la piel, y que “cuando lo escuchas lejos está cerca, y cuando lo escuchas cerca está lejos”. ¿Quién puede dormir así, prestando atención a sonidos que están lejos?

19. No falta el día en que dices: “Mejor me agarro duro bro, ¡que esta brisa me va a llevar!”

Caracas nos tiene acostumbrados a vientos suaves y fríos de vez en cuando… Pero acá en Paraguaná, ¡la brisa endemoniada casi te arrastra!

20. Te enamoras de las playas, de los paisajes inusuales y de su gente.

Caracas es hermosa, siempre lo seguirás creyendo así. Pero Paraguaná nos ofrece paisajes diferentes a los que estamos acostumbrados en nuestra ciudad. Sus hermosas playas con atardeceres impresionantes, sus pueblitos que parecen congelados en el tiempo y la alegría con la que nos reciben… Al visitar, ¡no te cabe duda de que pronto volverás!

Fuente Matador Network

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