Comparte por una vida recorre mundo en busca de donativos

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Comparte por una vida se cuela en escenarios internacionales para mostrar la desnutrición de los niños y adolescentes venezolanos. Ana Isabel Otero, fundadora de la organización, asistió a Plan País en representación de los que duermen con barrigas vacías. En este evento, celebrado en Estados Unidos, las problemáticas criollas fueron lamentablemente trending topic

Las penurias a las que están sometidos los niños y adolescentes venezolanos en los hospitales del país no solo se reseñan en las primeras planas de la prensa internacional. También se expusieron en periódicos de gran alcance como The New York Times y The Washington Post. Además, la ciudad de Washington se hizo solidaria y se entristeció al conocer y asistir a Plan País, un evento en el que un grupo de venezolanos oreó y discutió distintas problemáticas de Venezuela. Ana Isabel Otero se encargó de alzar la voz en representación de los menores de edad que presentan déficits alimenticios.

Del 31 de marzo al primero de abril, la fundadora de Comparte por una vida estuvo presente en dos ponencias durante la conferencia celebrada en la Universidad de George Washington —a pesar de no ser un evento dedicado a organizaciones no gubernamentales. En un Venechat, actividad que simula la dinámica de un Ted Talk, Otero mostró su inquietud: la falta de fórmulas lácteas en el Hospital J. M. de los Ríos, en Caracas, hace ya un año. “Hablamos de cifras de nutrición, de lo que hemos logrado y a dónde estamos apuntando. Atendemos más de 100 mil niños solo en Miranda, y tenemos ese compromiso porque hemos decidido aceptar que se están quedando sin comida y que podemos ayudar. No puedo decir que no”, explica la también directora de la agencia digital Analiticom.

Además, formó parte de un panel de discusión en el que se conversó la entrada de Venezuela al siglo XXI. Más de cien personas —en su mayoría jóvenes— vieron integrar la perspectiva fresca de Otero con los diversos puntos de vista de Ricardo Hausmann, economista y profesor titular de la Escuela de Kennedy de la Universidad de Harvard; Ítalo Pizzolante, con más de 40 años en el área de Consultoría Corporativa; Juan Carlos Navarro, técnico principal en Ciencias y Tecnología en la División de competitividad e innovación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID); y Bunia de Barnola, coach, conferencista y educadora especializada en desarrollo personal y organizacional, competitividad y emprendimiento.

Aún se maravilla por la oportunidad de mostrar fuera de sus fronteras la labor que a diario le quita el sueño —esa por la que no desmaya. Agradece la invitación a la conferencia internacional de corte gremial, que brinda a la audiencia problemáticas de Venezuela y de la cual salen posibles soluciones. Junto a ella, participaron expertos en diversas áreas como el locutor César Miguel Rondón, la historiadora Inés Quintero, el jesuita y politólogo Arturo Peraza y la abogado especialista en defensa y seguridad nacional Rocío San Miguel.

De venezolanos para venezolanos, con uno que otro espectador estadounidense, Otero “no podía creer que estaba sentada al lado de Pizzolante, de Hausmann, de todos los que me acompañaron en el panel. Para nuestra fundación es muy importante la participación en este tipo de espacios porque nos dan exposición afuera, así generamos más donativos para los chamos de acá”, explica.

A medida que se recrudece el hambre en hospitales, albergues y casas hogares, al igual que en las calles, la misión de Otero mantiene siempre firme Lo que inició como una campaña viral en redes sociales con la finalidad de suplir la deficiencia de fórmulas en el Hospital J. M. de los Ríos, ahora ha alcanzado proporciones macro. En la actualidad, Comparte por una vida está presente en 35 hospitales, seis casas hogares y cinco unidades educativas del municipio El Hatillo. Caracas, Guarenas, La Guaira, Barquisimeto, Acarigua, Barinas, Guanare, Valencia, Maracaibo, Trujillo pueden dar fe de la estructurada labor de los voluntarios de la fundación —quienes incluso se han desplazado a sitios remotos como Guayana, en el estado Bolívar.

Como fundadora de la ONG, ciudadana y madre, las necesidades de los menos afortunados se le hacen imposibles de ignorar. Con un riguroso control de inventario, Comparte por una vida trabaja junto a médicos y colaboradores para alimentar a niños y adolescentes en estado de desnutrición y malnutrición, dependiendo de sus necesidades. A las fórmulas lácteas se les sumaron teteros y compotas flexibles que obtiene a través de donativos nacionales e internacionales. El norte lo tiene claro: mientras haya hambre, Otero continuará llevando alivio.

Fuente El Estímulo

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